El año pasado, al rechazar los recursos para el Transantiago, fui categórico en deplorar una política que concentraba subsidios sólo en Santiago y en un sistema malo. El proyecto de ley que se envía tiene elementos positivos. No hay que ser sumisos a lo malo,pero tampoco estamos para "negar la sal y el agua" y llevar las cosas a una sublevación delos ànimos, rompiendo la convivencia mìnima.
Esta vez, el Ejecutivo ha comprendido que se requiere una política "nacional" de subsidio al transporte, lo que es viable por los enormes recursos fiscales y está en sisntonía con la casi totalidad
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