Se nos viene la Semana Santa y en nuestras manos cae un libro de poemas de Guillermo Valenzuela, "Poemas Divididos", en que desliza sus propios calvarios por allá en torno al año 2000. Guillermo vivió en su juventud en Rancagua, en una casa de cristales e historia alegre en Calvo con Millán, donde alguna vez le escuché con una copa de vino maldecir a Neruda "por haberlo escrito todo". El prefería a los poetas de la duda, sin estridencia, cosmopolitas y existencialistas, como Enrique Lihn, y qué decir de Ginsberg, Rimbeau y otros "malditos".
Guillermo escribió un poema que me
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Chile Chile Primero crece como un viento que se cuela en las conversaciones cotiadianas. Establecimos un diálogo fecundo en Concepción, donde resaltó el trabajo de Luis Correa, el ímpetu de Sergio Valdés de Talcahuano (ex candidato a alcalde independiente por el PODEMOS), la firmeza doctrinaria de viejos radicales como Gastón Cerda o la nueva esperanza de ex mapucistas como el académíco Demetrius.

